Es un asunto de interés público que ha devenido en un tema tan incomprensible como retórico. El precio del recibo de la luz no hace más que subir, el monopolio eléctrico está obteniendo unos beneficios obscenos y las energías renovables no solo han dejado de ser una ventaja competitiva en España, sino que a nivel judicial, se han convertido en un inconveniente. Verán. La próxima primavera se resolverá la demanda que empresas extranjeras y Fondos interpusieron contra España por los recortes a las renovables y posiblemente deberemos indemnizarlas con varios miles de millones.

Por si todo esto fuera poco, el gobierno ha aprobado por Decreto Ley, dos meses antes de las Elecciones Generales, una nueva normativa sobre autoabastecimiento eléctrico que blinda al sector sin que el Ministro de Energía, José Manuel Soria, haya consensuado la medida con el Congreso de los Diputados.

En cuestión de energía en España, la ley de Murphy se muestra en su máxima expresión. Si el problema puede empeorar, lo hará; mientras la voluntad política por abordarlo sea, como hasta ahora, nula. Evidentemente, no ayuda el fenómeno de la “puerta giratoria”.